
Adiós, Hercegovina. ¡Hola, Sant Gervasi! Con el verano llega el año nuevo según el calendario hercegovino, y ya se sabe que "año nuevo, vida nueva". Muchos acontecimientos en las últimas semanas: cambio de casa, abandono del hogar hercegovino, la nit de Sant Joan, el nacimiento de Mireia -la primogénita de Axel y Eli- y la emocionante carrera futbolística de la selección española. Son cosas heterogéneas y distintas, sí, pero todas excitantes e importantes a su modo.
Después de tres años y medio en Hercegovina, el último habitante de la casa original la abandona. El único superviviente de la terna -como "El Soro" en aquel cartel de Pozoblanco, donde Paquirri y el Yiyo-, abandona el barco. Han sido tres años intensos, de muchas risas y muy buen ambiente entre los habitantes que han pasado por la casa. Un poco menos en la última etapa, con el Salmón noruego, pero en el fondo ha salido buen chico, no nos podemos quejar. El legado que dejan Los Tres Hercegovinos en la casa pervivirá durante generaciones. La gente del barrio nos recordará: Depardieu, Mercedes, el barbero, los viejecitos del colmado, las vecinas de abajo, la Antonia, y cómo no, el Gran Judío: Seuma -que todavía tiene que devolverme la fianza-.
Cambiamos de tercio y nos vamos la señorita Dolly y yo a un bonito ático que a su vez heredamos de la parejita Audrey & Adam, ahora emigrantes a Mataró. Todo queda en casa. La mudanza está siendo muy divertida, por cierto, así como los flujos financieros de fianzas, etc. El bonito mundo del alquiler, en definitiva.
Los otros grandes personajes que están de cambios son Axel y Eli, quienes el pasado miércoles recibieron la llegada de Mireia, una niña con el gen Monforte debajo del brazo y un montón de pelo negro ensortijado. Muy bonita. Enhorabuena y a disfrutarla.
Y por último, vivimos entre optimistas e incrédulos el gran momento de España en la Eurocopa. Por primera vez desde hace tiempo, parece que todo el país está unido bajo los colores de "la roja", y eso es emocionante, aunque sea sobre un tema tan peregrino como el fútbol. Lo cierto es que el fútbol une a las personas (a las del mismo equipo por lo menos), y como dicen los sociólogos modernos, "es el espectáculo de la globalización". El fútbol consigue lo que ni la política, ni la ciencia, ni el arte pueden siquiera imaginar. Ayer en el bar donde estábamos viendo el partido, alguien dijo "ya no hay crisis, se acabó la crisis". Y es que el fútbol no solamente hace olvidar los problemas o la rutina, sino que es un fenómeno ancestral.
En fin, no sabemos lo que pasará a partir del domingo en Viena, en Barcelona, en Madrid o en Madagascar. Pero este es el punto final de este blog que durante un par de años ha estado activo. Una nueva etapa requiere nuevas ideas, y la de este blog ya se ha agotado. "Adiós, amigos". Como dijo Schwarzenegger: "volveré".
Buenas noches, y buena suerte.
FIN.





